
A.R.E.: A espaldas de la realidad
“A.R.E.” es un acrónimo para “Área residencial estratégica”, una figura impulsada por la Generalitat de Catalunya y gestionada por el INCASOL. En esencia se trata de la creación por vía política de barrios enteros, en los que se dedicará la mitad de la construcción a vivienda protegida. Para la planificación urbanística se han destinado unos 18 millones de euros, en su mayor parte para financiar el planteamiento y los estudios ambientales.
Una de las cuestiones que más preocupan del proyecto “A.R.E.” es la celeridad con la que se ha planteado su ejecución. Muchos arquitectos han trabajado a destajo para tener la documentación lista en un plazo cercano a los cuatro meses, escaso a tenor de que afecta a cien barrios y noventa mil viviendas en toda Catalunya. Además causa cierto estupor que este asunto surja tras medidas como el Pacto Nacional por la Vivienda, la nueva Ley del Derecho a la Vivienda y el Decreto de Medidas Urgentes en materia urbanística, que ha aumentado las reservas obligatorias de vivienda en un 10% (del 30% al 40%).
Nos encontramos, pues, ante una figura política que contará con una planificación apresurada, que provocará sin duda serios quebraderos de cabeza en materia de infraestructuras para los barrios proyectados; ya se prevé, sin ir más lejos, que la ACA, Agencia Catalana del Agua, no podrá tener los informes a punto en el plazo previsto.
Aunque a priori las ARE deberían desarrollarse como consorcio entre Ayuntamientos y Generalitat, cabe la posibilidad de que ésta última pueda imponerlas en el caso de que un ayuntamiento decidiera no asumirlas.
En el plano político surgen severas dudas acerca de la idoneidad de este proyecto, pero si al tiempo se analiza la realidad social de este período de crisis, las dudas se convierten en certezas. En toda España se contempla una oferta de vivienda cercana al millón de unidades; en el caso de Cambrils, la FECAM establece el número en 3.000.
La situación del mercado de la construcción es muy precaria desde el estallido de la burbuja inmobiliaria; la morosidad de las empresas constructoras se ha disparado y los bancos difícilmente conceden hipotecas. ¿Cuál es pues es sentido de inyectar 90.000 nuevas viviendas en un mercado saturado y cuyos precios caen mes a mes?
La única explicación plausible es que se pretende atenuar la caída de promotores y empresas dedicadas a la construcción; sin embargo el argumento es muy débil, pues los principales damnificados serán aquellos promotores que dispongan de pisos en oferta, seguidos de los particulares que deseen vender sus viviendas por cualquier motivo y que verán que el precio de las cuales decrecerá ostensiblemente. A éste dato negativo cabe añadir el riesgo de la creación de ghettos; en vez de repartir la vivienda de protección oficial en toda la superficie urbana se concentra en puntos concretos, favoreciendo la creación de zonas de exclusión social.
El A.R.E. de Cambrils
En el caso del A.R.E proyectado para Cambrils, lo primero que sorprende es la falta de conocimiento real de las necesidades urbanísticas de la ciudad. En primer lugar encontramos un diseño de edificaciones contrario a la tendencia histórica: bajos y siete plantas, que recuerdan a las ciudades dormitorio. Parece que el Alcalde alegará para que se pase a seis plantas, aunque todo y así no dejará de ser una pieza fuera de lugar en el entorno en el que se ubicará.
Por otro lado, y más importante, hay que analizar el desarrollo de otros dos polígonos: Les Comes y La Bòbila. En su momento se abrió una controversia al priorizar Les Comes y recalificar la zona que quedará afectada por el ARE como suelo urbanizable no delimitado. Es destacable el giro copernicano del actual equipo de gobierno de Cambrils, así como sorprendente que se aborde la creación de un nuevo barrio cuando hay dos que llevan años detenidos. Es más, los problemas que dificultan el desarrollo de esas zonas indudablemente afectarán a la proyectada en el A.R.E.
En Cambrils no hay demanda para tanta construcción, y los precios de mercado bajan a marchas forzadas, lo que atenúa la necesidad de dotar al municipio de vivienda protegida, ya que la contemplada en Les Comes cubriría suficientemente esa demanda. Además, el exceso de oferta provoca un importante descenso del precio y dificulta la venta del parque de vivienda actual, agravando si cabe la precaria situación del mercado inmobiliario; es más, la pretendida ayuda al sector sólo es pan para hoy y hambre para mañana, pues las previsiones de futuro no son halagüeñas y la incidencia de esta medida sobre el paro no dejará de ser un mero parche.
Por todo ello el Partido Popular es contrario al desarrollo del A.R.E en Cambrils, y así lo reflejará en sus alegaciones. Además, dará respaldo a cualquier tipo de manifestación vecinal que pudiera producirse.
Para finalizar reproducimos unas palabras de Robert Benaiges, Alcalde de Cambrils: “tot depèn de l’últim acord amb els veïns, que són els que tenen l’última paraula. L’Ajuntament estarà al costat del que diguin els veïns. Si volen, ho troben convenient i consideren que és positiu, endavant”. Una vez más, y según apreciamos tras sus declaraciones en la reunión informativa del jueves 11 de diciembre, su palabra no tiene ningún valor. Los vecinos dicen claramente no, mientras el Alcalde modifica su discurso y dice "podem estar equivocats o no, però ho fem perquè estem governant i considerem que ho hem de fer".


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